A través del Rotafono de RPP, el presidente de la comunidad nativa de Noronkiari, en la región Ucayali, Victor Cubos Rojas, ha alzado su voz para denunciar la falta de servicios básicos, salud y educación que persiste desde hace 50 años, a raíz de que su nuera sufriera una hemorragia grave tras dar a luz a su bebé en su vivienda sin la asistencia de profesionales de salud.
Su nuera fue auxiliada y ahora es atendida en un hospital de Satipo, región Junín, tras la difusión del caso en RPP; sin embargo, el jefe de la comunidad dijo que la situación sanitaria es crítica, los pobladores no reciben atención médica ni vacunas básicas para recién nacidos, niños, adultos mayores o madres gestantes, quienes carecen de protección contra el tétano.
Para acceder al puesto de salud más cercano en la comunidad de Impaniquiari, los comuneros deben caminar entre dos y tres días, una distancia imposible de cubrir para madres con recién nacidos.
Esta falta de accesibilidad ha tenido consecuencias fatales; el jefe comunal informó que el año pasado una madre falleció durante el posparto al no poder ser trasladada a tiempo, muriendo a mitad del camino.
Actualmente, existe un temor latente ante los brotes de sarampión reportados en el Perú, frente a los cuales la comunidad se encuentra totalmente vulnerable, alertó el presidente de la comunidad nativa de Noronkiari, Victor Cubos.
El líder indígena denunció que la escuela actual no es adecuada y que las reiteradas solicitudes de construcción enviadas a la municipalidad distrital y provincial han sido ignoradas.
Además de la falta de aulas para inicial y primaria, los niños carecen de cuadernos, mochilas y uniformes, dado que los padres no pueden comprarlos debido a su precaria economía.
También comentó que los alimentos del programa Qali Warma deben ser cargados a pie durante tres días para llegar a la institución educativa debido a la total ausencia de carreteras.
El jefe manifestó que no conocen lo que es una "alimentación balanceada", pues su dieta se limita estrictamente al consumo de yuca y algo de carne de gallina. "Por eso nosotros morimos", sentenció.
Ante esta situación, la comunidad integrada por 67 habitantes exige la implementación de comedores populares, la instalación de redes de agua potable y alcantarillado, la habilitación del servicio de energía eléctrica y antenas de telefonía. Así como la construcción de una carretera que permita trasladarse a los centros de salud y sacar sus cosechas de café.
El representante de la comunidad de Noronkiari pidió ser escuchado por la presidenta Keiko Fujimori para poner fin a cinco décadas de olvido que mantiene a su pueblo en condiciones de pobreza.
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